Consejos para congelar y descongelar alimentos

La congelación es un buen método para conservar alimentos, es de gran ayuda en el día a día de cualquier hogar. Nos permite tener disponibles tanto alimentos frescos como cocinados, conservar raciones extra y también aprovechar las sobras. Pero debe hacerse correctamente para que no pierdan propiedades y no se multipliquen las bacterias.
Lo ideal es que la congelación sea muy rápida y la descongelación lenta.
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Congelar:
Para que la congelación sea rápida se recomienda refrigerar primero el alimento de una a dos horas.
El frío respeta los nutrientes y paraliza las bacterias pero no las mata (sí que mata el anisakis que es un parásito). Como norma general, no resulta conveniente mantener los alimentos más de tres meses en el congelador para evitar su deterioro.
- Las legumbres se conservan en perfectas condiciones y, una vez descongeladas, están exactamente igual que en el estado previo.
- Los caldos van estupendamente bien.
- Si quieres congelar carne lo mejor es elegir piezas magras. Esto se debe a que la grasa continúa oxidándose, por lo que las carnes grasas se estropean con mayor facilildad. Debes evitar congelar tocinos, pancetas o embutidos ya que se enrancian.
- El pescado: congélalo nada más llegar a casa, una vez limpio y quitando el exceso de agua con papel de cocina por ejemplo.
- El marisco: Las gambas, los langostinos y similares se pueden congelar en crudo y las almejas si las limpias bien y revisas que no haya ninguna muerta. Los centollos, nécoras y similares se podrán congelar siempre cocidos previamente. Lo que no recomiendo congelar son los percebes ni las ostras.
- Aunque casi todas las frutas pueden congelarse, por regla general no quedan como frescas cuando las retiramos del congelador. Los frutos rojos se congelan bien pero para el resto sólo vale la pena si es para hacer batidos, purés o similar.
- Las verduras que vamos a comer cocinadas, como los guisantes, las espinacas o el brócoli, se podrán congelar sin problema. Sin embargo, las que vamos a comer crudas, como la lechuga o los tomates, no se pueden congelar. Las bajas temperaturas directamente las estropean. Las verduras tienden a congelarse mejor cuando primero se hierven en agua. Esto ayuda a minimizar la degradación del producto y aumenta la cantidad de tiempo que pueden estar en el congelador. El pimiento y la cebolla pueden congelarse sin cocción previa, ya picados y listos para usar, al igual que algunas hierbas frescas como el perejil.
No deberías congelar: patatas guisadas (la fécula se deshace al congelar y pierde el sabor), el queso (se vuelve harinoso y quebradizo), la mayonesa (la emulsión del huevo y el aceite se pierde) y los pasteles (el aspecto y la textura no quedarán bien).

Descongelar:
Descongelar en la encimera de la cocina, a temperatura ambiente, es un grave error porque los microorganismos van despertando y se encuentran con una enorme cantidad de agua y nutrientes.
La descongelación idónea debe ser lenta y a temperaturas de refrigeración: es recomendable sacar la comida del congelador con una antelación de 12 horas y dejarla en la nevera sobre un plato o bandeja que recoja el líquido que se genere.
Como excepción, hay algunos alimentos, como son las verduras troceadas, que se pueden cocinar directamente sin descongelar.
Envases:
Para colocar los alimentos cocinados o frescos que van a ir al congelador, no sirve cualquier recipiente o bolsa de plástico. Lo más recomendable es utilizar recipientes herméticos. Los que son aptos para congelar alimentos llevan el icono:

Lo mejor es congelar empaquetado en raciones individuales y no olvidarnos de etiquetarlo. Las raciones pequeñas ayudan a que la congelación sea más rápida y, cuando necesites una, te evita tener que separar un bloque de hielo gigante o descongelar más de lo que vas a usar. Que esté bien etiquetado es importante, no sólo lo que es, también la fecha, que siempre hay algo que se queda olvidado al fondo del congelador eones.
Trucos:
- Cuando prepares un zumo de naranja o limón puedes congelar su cáscara, de esa forma siempre tendrás disponible para esas recetas que llevan ralladura.
- Si te gusta el café con hielo en los días de calor una buena idea es congelar cubitos de café, así lo podrás disfrutar sin que quede aguado. Una vez congelados los puedes pasar a una bolsa hermética.
- Si tienes hierbas frescas y temes que se echen a perder puedes congelarlas en una cubitera, con aceite de oliva y usarlas para cualquier guiso.
- La cubitera también es una buena solución para tener siempre disponible salsas y sofritos en raciones individuales.
- Para etiquetar los tuppers o tarros es muy cómodo hacerlo con un trozo de cinta carrocero y un rotulador. Así, cuando los uses, quitas la etiqueta y listo para otra cosa.
Espero que os sirva de ayuda para que no se os pierda ningún alimento. Nos vemos en la próxima aventura y recordad… ¡No olvidéis jugar con la comida!
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Lo de la cinta de carrocero está genial, voy a dejarla siempre a mano. Antes ponía papelitos que al congelar acababan en cualquier parte menos en el tupper. La cinta aguanta bien y se despega también bien.
Me ha gustado mucho el artículo. Aprender a congelar como es debido nos evita tirar comida y ahorrar dinerito.
A mí me va genial la envasadora al vacío para luego congelar, así evito que se «escarche» el alimento.